Blog Semanal

Este bloc semanal pretende distinguir las noticias de lo que pensamos los hinchas

La crisis en Atlético Nacional no para y luego de perder 2-1 en condición de local frente al Deportivo Cali, su entrenador Luis Fernando Suárez y todo el resto de su equipo técnico presento a consideración de la Junta directiva  a la renuncia. Algo similar  sucedió con el presidente de la Institución verdolaga, Víctor Marulanda

Dicen por ahí que luego de la tempestad viene la calma, que hay que tocar fondo para levantarse, que de los errores se aprende en la vida o incluso, parodiando a Francisco Maturana, que perder es ganar un poco.  Sin embargo, teniendo en cuenta esos dichos populares propios de nuestra cultura, nada de lo anterior, aplicado desde el punto de vista positivo se puede adaptar a la actual situación que vive Nacional en los últimos 16 meses.

No hay duda, que la crisis que vive el equipo no tiene fondo porque ni la prematura eliminación, confirmada el fin de semana por las matemáticas después de la derrota frente al Cali, aunque en el fondo muchos suponíamos que por juego hace más de un mes no teníamos ninguna opción para llegar a los cuadrangulares, ni las derrotas ante clásicos rivales o las goleadas ante Santa Fe y América parecen ser suficientes.

Nacional, tiene cáncer y como vamos, toca pensar en conseguir puntos con urgencia para evitar el año que viene el terrible fantasma del descenso porque con el panorama tan negro y el pobre rendimiento mostrado jornada tras jornada y teniendo en cuenta que se borrarán los puntos del año 2007, ahora habrá que mirar con mucho recelo la tabla del promedio.

La gallardía de Luis Fernando Es verdad que hay que dejar a un lado los lamentos y sobre todo el pesimismo, pero tras la nueva derrota ante el Cali en el Atanasio Girardot, que nos confirma como el peor equipo del campeonato con apenas siete puntos, cuatro en condición de local, el panorama es más que oscuro.

Aquella derrota y sobre todo el pésimo rendimiento mostrado durante todo el campeonato, fue el detonante para la bomba lanzada por el entrenador Luis Fernando Suárez al finalizar el encuentro en plena rueda de prensa.

Suárez, no aguantó más y en un acto de gallardía, además de poner como siempre la cara, algo que ciertos directivos no suelen hacer (Marulanda, por lo menos da la cara), puso su cargo a consideración de la Junta verdolaga. Ojo, renunció, pero no de forma irrevocable.

Las palabras dichas por el entrenador antioqueño, resumen por completo el sentimiento de rabia que hoy tenemos la gran mayoría de hinchas verdolagas y que se vio reflejado en los cerca de nueve mil valientes aficionados que pagaron una boleta. Que se vayan todos, que no quede  ni uno solo.

Por tal razón y reconociendo que hace muchos años no escuchaba hablar a un entrenador de Nacional con tanta sinceridad, he decidido resumir lo que dijo Suárez. “Todos tendríamos que irnos de Nacional y por eso de parte del cuerpo técnico vamos a ser por dignidad lo que debimos hacer hace dos meses, voy a poner mi puesto a disposición de la junta directiva. La verdad, todos tendríamos que irnos. Mentira, sacaría a uno. Al que ustedes no les gusta, Humberto Mendoza. A mí me trajeron para que resolviera un problema y como no lo hice es mejor que traigan a alguien que sí lo haga”.

Si bien el tema de Suárez no es definitivo, por lo menos hasta el momento en el que me encuentro escribiendo estas líneas, pues los dirigentes todavía no han confirmado alguna determinación, es fundamental concentrarnos en varios de los aspectos tocados por el estratega y de paso comentar las principales equivocaciones tomadas por el entrenador durante este campeonato.

Siempre se ha dicho desde la llegada de la Organización Ardila Lule a Nacional, que el equipo era manejado como una empresa que se dedicaba al fútbol. Sin embargo, en el mercado de la oferta y la demanda propio de las empresas, cuando por diferentes motivos se fracasa en los negocios, se toman decisiones de raíz e incluso suelen rodar cabezas.

Lo anterior es algo natural en el mundo de los negocios, por eso es lógico pensar que de Nacional van a salir jugadores y directivos, mucho más cuando el  fracaso en lo deportivo y económico es evidente. Por lo menos eso esperamos.

Suárez, es una gran persona, un excelente entrenador y repito que me parece muy honrado de su parte poner su cargo a disposición, pero en el tema puramente futbolístico los números no lo avalan. Nacional, bajo su mando en el torneo local ha jugado (o jugó, todo depende de la decisión que se tome) 14 partidos, con una victoria, cuatro empates y siete derrotas para un rendimiento de 19 por ciento.

El equipo tiene la peor defensa del torneo con 19 goles en contra, dos de ellos autogoles y para colmo de males nuestra producción ofensiva da risa con tan solo nueve tantos marcados.  En fin, una campaña para olvidar.

En todo lo anterior, el entrenador tiene la culpa, pues en plena pretemporada no supo detectar a tiempo las deficiencias que tenía el equipo desde el año 2008.

Por ejemplo, pidió a dos volantes ofensivos como Aldo Leao Ramírez y el peruano Juan Carlos Mariño y se le olvidó un atacante, confiando plenamente en un Sergio Galván en claro declive, un Carlos Rentería incapaz de soportar la presión que significa ponerse la camiseta de un equipo grande, un León Darío Muñoz que se la pasa en el departamento médico, un Giovanni Moreno que definitivamente no ha madurado para el fútbol y se hace expulsar comúnmente y un Luis Perea en pleno proceso de formación y recuperándose de una lesión.

Suárez se equivocó, aceptando la contratación de Andrés Orozco como parte de la solución defensiva cuando el antioqueño no jugaba de forma competitiva con el Inter de Porto Alegre desde hace varios meses. Como si fuera poco, como lateral derecho le trajeron al brasileño Baiano, que aunque ha tenido ciertos minutos aceptables en el campeonato, de forma increíble no sabe levantar un centro o cobrar un tiro libre con cierta precisión.

Suárez, tomó determinaciones erradas, le faltó mano dura en los momentos críticos y no logró cohesionar un grupo de jugadores “aburguesados”, “conformistas” y “mediocres” que se dedicó a pisotear la rica historia de una camiseta como la nuestra que merece respeto.

Pero, el entrenador es valiente. Asumió su culpa y no se escondió, por eso lo aplaudo al igual que a Humberto Mendoza, al cual tengo que reconocerle su entereza profesional porque al final de la “payasada” del domingo ante el Cali y producto de la mala campaña también puso su continuidad con Nacional en entredicho. Ojo, Mendoza nunca ha sido de mi agrado como defensor central, pero al César lo que es del César.

Siguiendo las palabras de Suárez, hoy me pregunto y dónde están las renuncias de varios jugadores. A caso no son tan culpables o más como el técnico por los papelones que pasamos en las canchas. Ya nos aburrimos, por la falta de profesionalismo de muchos de ellos, que creen que con llegar temprano a los entrenamientos ya cumplieron y se les olvida que semana tras semana deben rendir un examen en el campo de juego y brindarse a pleno por una institución que les paga bien y a tiempo.

Es utópico pensar que en el fútbol actual un grupo de diez o más futbolistas presenten la renuncia, pero por orgullo a su profesión sería bueno por lo menos soñar que varios de ellos dieran un paso al costado, aunque al final no se les acepte dicha salida. También es utópico pensar que Nacional cuente con el dinero necesario como para indemnizar a esos mismos diez.

Por ejemplo, muchos de los jugadores que hacen parte del equipo muy seguramente cambiando de aire y buscando otras oportunidades recuperarían su nivel. En Nacional, no hay un ambiente adecuado por diversas razones para que puedan desarrollar todo su potencial. La hinchada, ya se ha metido con muchos de ellos y es claro que el miedo le puede a la responsabilidad.

Como parte de un nuevo capítulo en nuestra tragicomedia, Marulanda por tercera vez habló de su eventual salida.

El directivo se expresó de la siguiente forma: “Soy un fracasado más, con un equipo que no convence ni llama la atención”. Considero, que todo en esta vida se mide por logros, y si bien Marulanda nos ha entregado varios campeonatos, es una persona correcta y de la casa, es mejor decir adiós con grandeza que señalado por los hinchas como el principal responsable de una crisis mucho más profunda. En caso de retirarse Marulanda, mil gracias por todo y buena suerte, igual sus compañeros de Junta podrían por lo menos renunciar simbólicamente.